Ojalá algún día vuelva a tenerte en frente. Sé que las cosas buenas no me pasan a mi, es como si estuviera siempre en la otra vereda, viendo como todo lo mágico, lo increíble, lo de película, le pasa al resto, a ese resto que no soy yo. Pero igual, mi corazón que rehusa a conformarse, de vez en cuando me agarra desprevenida y me hace volver a desear un reencuentro, vuelve a desearte, volver a activar ese mínimo de esperanza que nunca se pierde, ese que te hace seguir viendo el partido cuando faltan 15 segundos y tu equipo va perdiendo, ese que te hace entrar al mail cuando después de meses seguís aguardando que te llamen de ese trabajo, ese que te hace confiar hasta el último minuto.
Todos guardamos, siempre, ese mínimo de esperanza.
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