martes, 28 de mayo de 2019

15 segundos.

Ojalá algún día vuelva a tenerte en frente. Sé que las cosas buenas no me pasan a mi, es como si estuviera siempre en la otra vereda, viendo como todo lo mágico, lo increíble, lo de película, le pasa al resto, a ese resto que no soy yo. Pero igual, mi corazón que rehusa a conformarse, de vez en cuando me agarra desprevenida y me hace volver a desear un reencuentro, vuelve a desearte, volver a activar ese mínimo de esperanza que nunca se pierde, ese que te hace seguir viendo el partido cuando faltan 15 segundos y tu equipo va perdiendo, ese que te hace entrar al mail cuando después de meses seguís aguardando que te llamen de ese trabajo, ese que te hace confiar hasta el último minuto.
Todos guardamos, siempre, ese mínimo de esperanza.

Arriesgarme.

Yo me voy a arriesgar, porque por las personas como vos no puede hacer otra cosa. Y pienso,
que si fueras un objeto, serías una perla. Y agradezco a mi fortuna por haberte encontrado.
Yo voy a jugar todas mis carta. No mereces nada menos que eso. Voy a comprar la mayoría de las rifas, aunque el resto dependa del sorteo, y de mi suerte, y del destino. Aunque el resultado final no me conste, aceptando el riesgo implícito de poder no ganar. Y decir "FINAL" me hace ruido ¿Sabés?
Porque el mejor resultado final sería que no terminemos.
Entonces voy a apostar todas mis fichas.